TEXTILEROS EN CAMBIO
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR
camiloherrera@raddar.net
colombiador.blogspot.com
Sin lugar a dudas 2.010 es un año en que la industria textil colombiana tiene que poner en práctica lo que aprendió sobre su vulnerabilidad en exportaciones, el abandono de la base de la pirámide y la apuesta por el tipo de cambio, porque este año las condiciones no van a cambiar: Venezuela seguirá cerrada, Asia seguirá vendiendo a precios bajos y el peso se seguirá revaluando.
Por esto ante la pregunta del qué hacer, las respuestas son simples, y el sector está dispuesto a oírlas. Para contrarrestar el efecto del tipo de cambio, debemos luchar con variables competitivas reales de los productos y de las líneas de producción como el servicio, producciones flexibles y de baja producción, rotación de producto y sostenimiento de stock básico, con altos estándares de calidad en insumo y producto final, insertando una gama de creatividad y diseño que realmente nos diferencie de la competencia. Todos pueden hacer telas pero solo nosotros podemos hacer telas de estilo colombiano.
Los colombianos de ingresos bajos no pueden pagar mucho y por esto buscan productos baratos de baja calidad pero con un fuerte contenido de moda. Y ese es el espacio de China en el mercado, ya que es capaz de poner un pantalón en las tiendas de San Victorino, San Andresito y el Hueco a $15.000. Esta realidad más allá de reflejar desequilibrios de competitividad, deja ver que no hemos construido una línea de producción flanker para ellos, porque nos centramos en ser solamente un sector de talla mundial y olvidamos el mercado local que debería ser el mercado base que nos permita tener recursos para la producción de alta calidad exportable y satisfactoria para un mercado cada vez más dinámico y exigente. Sí podemos hacer productos baratos con alto contenido de moda y hacer cosas de alta calidad, todo es una cuestión de mercadeo segmentado.
Finalmente, hay que perderle el temor a exportar en barco y dejar de pensar en los camiones. El cierre del venezolano es una realidad como también lo es que estas exportaciones se puede sustituir. Un estudio del Observatorio de Moda de RADDAR-INEXMODA muestra como los 18 países de América Continental importan toda la canasta de exportaciones que hacemos a Venezuela. Evidentemente no es fácil entrar a esos mercados y la distancia aumenta los fletes, pero si mantenemos la premisa de “moda colombiana” con diseño y calidad, podemos competir en estos mercados. No debemos seguir dependiendo de un gran socio comercial que nos pueda desequilibrar rápidamente.
El mensaje es claro: tenemos con que para seguir adelante. Los productos y esquemas comerciales de grandes compradores, producciones básicas y competitividad por tipo de cambio son cosas del siglo “sin Asia y Africa” en el juego. Hoy el negocio se llama pequeña producción, diseño y servicio, y sin duda nuestra industria ya comenzó a cambiar.
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sábado, 20 de febrero de 2010
lunes, 2 de noviembre de 2009
¿CÓMO VENDER LO INTERIOR?, Revista P&M
¿CÓMO VENDER LO INTERIOR?
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR
Especial para P&M
camiloherrera@raddar.net
colombiador.blogspot.com
Cuando Leonisa comenzó con su publicidad sobre los brassieres en Colombia, el país se escandalizo, pero disfrutó de Raquel Ercole mostrando su hermoso cuerpo; este enfrentamiento terminó casi cincuenta años después con el triunfo de la publicidad clara y sin censura de la ropa interior.
No existe forma de vender ropa interior femenina sin mostrar el cuerpo de una bella mujer. Primero que todo la mujer debe tener un cuerpo bello y armonioso como lo hace Touché, o absolutamente voluptuoso como lo hace Bésame con su catálogo de lencería sensual; también se usan modelos internacionales como las modelos brasileñas en Leonisa para abarcar el mercado latino o tener una imagen continua como lo hace St Even con Natalia Paris; algunos muestran caras hermosas como Armonía, o bien usan una campaña dedicada al diseño sin mostrar rostros como lo hace Punto Blanco. Todo vale, si se logra mostrar el producto, un buen cuerpo y la actitud necesaria para cada modelo.
Estas historia de publicidad exitosa, han causado que la ropa interior femenina colombiana sea tan exquisita que Victoria Secret´s, Sports Illustrated y hasta Dubai la hayan recibido con los brazos abiertos; sin duda el diseño que se ha logrado es excelente, ¿pero donde está el secreto?
El secreto de vender ropa interior no está en las mujeres bellas, porque eso está más enfocado a mostrar producto y seducir a los hombres, ni mucho menos en pautar en algunos medios y otros no, aunque esta en todos; el secreto está en entenderlas a ellas. La mujer quiere vestirse bien todos los días, incluso en su interior, aunque ese día nadie la vea con ella.
Todo radica en que ella se sienta segura, confiada y cómoda, precisamente por eso el renglón de mayor venta de esta categoría son las fajas, las prendas moldeadoras y con rellenos, porque la mujer se siente continuamente perfeccionable y variable, y si bien existen algunas que quieren cambiar su cuerpo, sin duda volverán a este tipo de truquitos para verse más bellas.
Por esto la comprensión del consumidor nunca fue tan importante, y nunca existió un producto tan difícil de estudiar, porque para cada momento la mujer y el hombre tienen una opinión distinta de cómo deben ser las prendas. No es lo mismo un encaje para noche de bodas que para una camisa de tiritas para rumbear una noche, o el modelo deportivo para ir al gimnasio con hilo dental.
A nivel publicitario, sin duda el desfile de Victoria Secret´s es el evento más importante del mundo y la edición de Verano de Sports Illustrated; afortundamente marcas Colombianas ya están en ambos escenarios.
Los precios van desde un dólar hasta los US$250, todo dependiendo del material, el diseño, la marca y el momento de uso; curiosamente la marca pesa mucho, pese a que es de las pocas que no se exhiben ni se ven en el producto; hoy existen boutiques que hace diez años eran desconocidas en el país, y podemos ver el mejor despliegue de vitrinas en cualquier centro comercial en Colombia, y gente de toda edad y estrato mirando y opinando de los modelo.
Cuán lejos estamos del primer comercial de Leonisa, donde comenzamos a enteder la virtudes de las prendas antigravedad; hoy sabemos de encajes, satines, tallas (tanto de copa como de contorno), y por lo menos conocemos más de 5 marcas cada uno, lo que demuestra que este mercado pasó del interior a lo cotidiano y que la publicidad y el mercadeo han aprendido mucho en el camino, simplemente oyendo a la mujer.
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR
Especial para P&M
camiloherrera@raddar.net
colombiador.blogspot.com
Cuando Leonisa comenzó con su publicidad sobre los brassieres en Colombia, el país se escandalizo, pero disfrutó de Raquel Ercole mostrando su hermoso cuerpo; este enfrentamiento terminó casi cincuenta años después con el triunfo de la publicidad clara y sin censura de la ropa interior.
No existe forma de vender ropa interior femenina sin mostrar el cuerpo de una bella mujer. Primero que todo la mujer debe tener un cuerpo bello y armonioso como lo hace Touché, o absolutamente voluptuoso como lo hace Bésame con su catálogo de lencería sensual; también se usan modelos internacionales como las modelos brasileñas en Leonisa para abarcar el mercado latino o tener una imagen continua como lo hace St Even con Natalia Paris; algunos muestran caras hermosas como Armonía, o bien usan una campaña dedicada al diseño sin mostrar rostros como lo hace Punto Blanco. Todo vale, si se logra mostrar el producto, un buen cuerpo y la actitud necesaria para cada modelo.
Estas historia de publicidad exitosa, han causado que la ropa interior femenina colombiana sea tan exquisita que Victoria Secret´s, Sports Illustrated y hasta Dubai la hayan recibido con los brazos abiertos; sin duda el diseño que se ha logrado es excelente, ¿pero donde está el secreto?
El secreto de vender ropa interior no está en las mujeres bellas, porque eso está más enfocado a mostrar producto y seducir a los hombres, ni mucho menos en pautar en algunos medios y otros no, aunque esta en todos; el secreto está en entenderlas a ellas. La mujer quiere vestirse bien todos los días, incluso en su interior, aunque ese día nadie la vea con ella.
Todo radica en que ella se sienta segura, confiada y cómoda, precisamente por eso el renglón de mayor venta de esta categoría son las fajas, las prendas moldeadoras y con rellenos, porque la mujer se siente continuamente perfeccionable y variable, y si bien existen algunas que quieren cambiar su cuerpo, sin duda volverán a este tipo de truquitos para verse más bellas.
Por esto la comprensión del consumidor nunca fue tan importante, y nunca existió un producto tan difícil de estudiar, porque para cada momento la mujer y el hombre tienen una opinión distinta de cómo deben ser las prendas. No es lo mismo un encaje para noche de bodas que para una camisa de tiritas para rumbear una noche, o el modelo deportivo para ir al gimnasio con hilo dental.
A nivel publicitario, sin duda el desfile de Victoria Secret´s es el evento más importante del mundo y la edición de Verano de Sports Illustrated; afortundamente marcas Colombianas ya están en ambos escenarios.
Los precios van desde un dólar hasta los US$250, todo dependiendo del material, el diseño, la marca y el momento de uso; curiosamente la marca pesa mucho, pese a que es de las pocas que no se exhiben ni se ven en el producto; hoy existen boutiques que hace diez años eran desconocidas en el país, y podemos ver el mejor despliegue de vitrinas en cualquier centro comercial en Colombia, y gente de toda edad y estrato mirando y opinando de los modelo.
Cuán lejos estamos del primer comercial de Leonisa, donde comenzamos a enteder la virtudes de las prendas antigravedad; hoy sabemos de encajes, satines, tallas (tanto de copa como de contorno), y por lo menos conocemos más de 5 marcas cada uno, lo que demuestra que este mercado pasó del interior a lo cotidiano y que la publicidad y el mercadeo han aprendido mucho en el camino, simplemente oyendo a la mujer.
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viernes, 14 de agosto de 2009
TENEMOS MODA, La Republica
TENEMOS MODA
Por Camilo Herrera Mora
Especial para La República
Presidente de RADDAR
camilohererera@raddar.net
colombiador.blogspot.com
Después de más de dos semanas de exhibición de buena moda colombiana en Colombiamoda y el International Foot and Leather Show, quedo claro que tenemos producto, calidad y sobre todo marcas.
En el competido mundo de la moda, las marcas globales tienen un peso muy fuerte en la decisión de compra de las personas; por esto siempre se ha dicho que es fundamental la creación de marcas locales fuertes que permitan la expansión de producto, calidad y creatividad a otros mercados, pero partiendo de la óptica local.
Este camino lo comenzó Leonisa creada en 1.956, seguida Totto en 1.987, de GEF en 1.990 y finalmente por Vélez, que ya está en tres países. Esta marca de ropa interior ya tiene presencia en 19 países, Totto en 20 del Caribe y Latinoamérica, GEF en todo el continente. Estos logros, que a veces pasan desapercibidos, ponen a nuestras industrias como algunas de las marcas más fuertes del continente, pero partiendo de la enseñanza del mercado local.
Esta semana Totto hizo una pasarela de producto que no tiene nada que envidiarle a Gap, pese a que su fuerte aún no es vestuario; GEF ha desarrollado producto deportivo que en calidad y desarrollo tecnológico esta a la altura de Adidas o Nike; finalmente Leonisa, ya es reconocida como la marca interior de la mujer latina en el continente; y siguiendo estos pasos Onda del Mar lleva 5 años consecutivos siendo la ropa interior de la edición de verano de Sports illustrated.
Tenemos moda, tenemos producto, tenemos calidad. Como observaba la directora comercial de Inexmoda: en Colombiamoda no se le dio escarapela a la crisis. La moda sigue fuerte y seguirá así si dinamizamos el mercado interno, que esta ávido de ofertas de buena calidad, a buenos precios y con la pertinencia de mercado.
¿Cómo dinamizar este proceso?, personalmente creo que las lecciones están a la vista: una marca de morrales que es capaz de ofrecer una línea de vestuario competitiva en mercados globales, una marca de ropa interior que cambio el modo de pensar del mercado, una marca de marroquinería que nos enseño que el cuero no es un tema “vaquero”, y una empresa de ropa interior que comprendió que con una gran marca, conocimiento del consumidor y del entorno puede convertirse en una marca que soluciona las necesidades de moda del mercado.
Lo dicho, queda moda para mucho tiempo, y las marcas que hemos creado superan nuestros mercado y son reconocidas a nivel global; esto nos da tranquilidad cuando vemos en las ferias más de 30 marcas de ropa interior, grandes marcas textiles y un sin número de ofertas de accesorios. La moda es uno de los caminos de la industria colombiana, y eso debe estar de moda.
Por Camilo Herrera Mora
Especial para La República
Presidente de RADDAR
camilohererera@raddar.net
colombiador.blogspot.com
Después de más de dos semanas de exhibición de buena moda colombiana en Colombiamoda y el International Foot and Leather Show, quedo claro que tenemos producto, calidad y sobre todo marcas.
En el competido mundo de la moda, las marcas globales tienen un peso muy fuerte en la decisión de compra de las personas; por esto siempre se ha dicho que es fundamental la creación de marcas locales fuertes que permitan la expansión de producto, calidad y creatividad a otros mercados, pero partiendo de la óptica local.
Este camino lo comenzó Leonisa creada en 1.956, seguida Totto en 1.987, de GEF en 1.990 y finalmente por Vélez, que ya está en tres países. Esta marca de ropa interior ya tiene presencia en 19 países, Totto en 20 del Caribe y Latinoamérica, GEF en todo el continente. Estos logros, que a veces pasan desapercibidos, ponen a nuestras industrias como algunas de las marcas más fuertes del continente, pero partiendo de la enseñanza del mercado local.
Esta semana Totto hizo una pasarela de producto que no tiene nada que envidiarle a Gap, pese a que su fuerte aún no es vestuario; GEF ha desarrollado producto deportivo que en calidad y desarrollo tecnológico esta a la altura de Adidas o Nike; finalmente Leonisa, ya es reconocida como la marca interior de la mujer latina en el continente; y siguiendo estos pasos Onda del Mar lleva 5 años consecutivos siendo la ropa interior de la edición de verano de Sports illustrated.
Tenemos moda, tenemos producto, tenemos calidad. Como observaba la directora comercial de Inexmoda: en Colombiamoda no se le dio escarapela a la crisis. La moda sigue fuerte y seguirá así si dinamizamos el mercado interno, que esta ávido de ofertas de buena calidad, a buenos precios y con la pertinencia de mercado.
¿Cómo dinamizar este proceso?, personalmente creo que las lecciones están a la vista: una marca de morrales que es capaz de ofrecer una línea de vestuario competitiva en mercados globales, una marca de ropa interior que cambio el modo de pensar del mercado, una marca de marroquinería que nos enseño que el cuero no es un tema “vaquero”, y una empresa de ropa interior que comprendió que con una gran marca, conocimiento del consumidor y del entorno puede convertirse en una marca que soluciona las necesidades de moda del mercado.
Lo dicho, queda moda para mucho tiempo, y las marcas que hemos creado superan nuestros mercado y son reconocidas a nivel global; esto nos da tranquilidad cuando vemos en las ferias más de 30 marcas de ropa interior, grandes marcas textiles y un sin número de ofertas de accesorios. La moda es uno de los caminos de la industria colombiana, y eso debe estar de moda.
sábado, 31 de enero de 2009
EL PRECIO SERÁ LA MODA - La Republica
EL PRECIO SERÁ LA MODA
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR
camiloherrera@raddar.net
colombiador.blogspot.com
Especial para La República
Enero de 2009
El martes 27 de enero comenzó Colombiatex, la feria anual que muestra las tendencias textiles para el año y lo último en la tecnología del sector, este año estará vestida de tres particulares fenómenos: la presentación de la nueva generación de Inexmoda, liderada por Carlos Eduardo Botero, la nanotecnología en el mundo textil, y el debate sobre el precio de los textiles y las confecciones.
Desde mayo de 2.004 el precio del vestuario en Colombia no crece significativamente. Esto demuestra el peso de los productos asiáticos en el mercado, la entrada de nuevos oferentes comerciales en el sector y el sacrificio que ha hecho el sector local para seguir manteniendo el mercado interno. Esto que ha sido el día a día de los empresarios del sector desde hace por lo menos 57 meses y seguirá siendo la mejor herramienta de mercadeo para 2.009.
Ante un año de cautela en el consumo, los consumidores intuitivamente consideran que la moda puede esperar, y esto bien podría frenar las ventas del sector. En adición a esto, la entrada de marcas globales de confecciones y de comercialización de los mismos, han traído mucha mercancía importada al mercado, lo cual tendrá serios problemas en 2.009 ante un claro efecto devaluación del segundo semestre de 2.008 y la variación que se presente durante el año, dejando a estos novedosos productos de pronta moda al vaivén del tipo de cambio, causando fuertes aumentos de precios de sus productos. Lo que sin duda significa un buen espacio para las marcas locales que se han logrado posicionar.
El fenómeno de pronta moda se puede enfriar en el país por dicho efecto y por los errores que se han cometido en la distribución de productos a las ciudades, como es el caso de los buzos de cuello tortuga en diciembre en Cali, que si bien son lógicos en las colecciones europeas de fin de año, son absolutamente innecesarios en muchas regiones de nuestro país. Esto puede causar que el efecto de compra continua de vestuario a menor calidad, menor precio con mucha tendencia, tenga un cambio muy brusco.
Por esto el precio de la moda estará de moda en 2.009. Aquella marca que logre mantener o reducir precios en 2.009 mantendrá su mercado y lo podrá ampliar, si y solo sí sabe aprovechar y comprender los ciclos del mercado. Es evidente que más de dos terceras partes de las ventas de este sector se realizan en el segundo semestre y otra buena tajada en la temporada escolar; por esto la oportunidad contra cíclica se convierte en una oportunidad espectacular, por ejemplo en el mes de marzo o de abril. Igualmente la intromisión del mercadeo a lo cotidiano, ya que el ciudadano está acostumbrado a ir a comprar ropa, pero los catálogos ya están llegando a su casa a venderle, lo mismo serán los fenómenos como las tiendas pop up o los almacenes móviles.
Sin duda este año la creatividad del sector textil confección no se suscribirá solamente al diseño textil, ni la tecnología a las telas frías. El mercadeo del sector nos sorprenderá este año con precios bajos y espacios novedosos.
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR
camiloherrera@raddar.net
colombiador.blogspot.com
Especial para La República
Enero de 2009
El martes 27 de enero comenzó Colombiatex, la feria anual que muestra las tendencias textiles para el año y lo último en la tecnología del sector, este año estará vestida de tres particulares fenómenos: la presentación de la nueva generación de Inexmoda, liderada por Carlos Eduardo Botero, la nanotecnología en el mundo textil, y el debate sobre el precio de los textiles y las confecciones.
Desde mayo de 2.004 el precio del vestuario en Colombia no crece significativamente. Esto demuestra el peso de los productos asiáticos en el mercado, la entrada de nuevos oferentes comerciales en el sector y el sacrificio que ha hecho el sector local para seguir manteniendo el mercado interno. Esto que ha sido el día a día de los empresarios del sector desde hace por lo menos 57 meses y seguirá siendo la mejor herramienta de mercadeo para 2.009.
Ante un año de cautela en el consumo, los consumidores intuitivamente consideran que la moda puede esperar, y esto bien podría frenar las ventas del sector. En adición a esto, la entrada de marcas globales de confecciones y de comercialización de los mismos, han traído mucha mercancía importada al mercado, lo cual tendrá serios problemas en 2.009 ante un claro efecto devaluación del segundo semestre de 2.008 y la variación que se presente durante el año, dejando a estos novedosos productos de pronta moda al vaivén del tipo de cambio, causando fuertes aumentos de precios de sus productos. Lo que sin duda significa un buen espacio para las marcas locales que se han logrado posicionar.
El fenómeno de pronta moda se puede enfriar en el país por dicho efecto y por los errores que se han cometido en la distribución de productos a las ciudades, como es el caso de los buzos de cuello tortuga en diciembre en Cali, que si bien son lógicos en las colecciones europeas de fin de año, son absolutamente innecesarios en muchas regiones de nuestro país. Esto puede causar que el efecto de compra continua de vestuario a menor calidad, menor precio con mucha tendencia, tenga un cambio muy brusco.
Por esto el precio de la moda estará de moda en 2.009. Aquella marca que logre mantener o reducir precios en 2.009 mantendrá su mercado y lo podrá ampliar, si y solo sí sabe aprovechar y comprender los ciclos del mercado. Es evidente que más de dos terceras partes de las ventas de este sector se realizan en el segundo semestre y otra buena tajada en la temporada escolar; por esto la oportunidad contra cíclica se convierte en una oportunidad espectacular, por ejemplo en el mes de marzo o de abril. Igualmente la intromisión del mercadeo a lo cotidiano, ya que el ciudadano está acostumbrado a ir a comprar ropa, pero los catálogos ya están llegando a su casa a venderle, lo mismo serán los fenómenos como las tiendas pop up o los almacenes móviles.
Sin duda este año la creatividad del sector textil confección no se suscribirá solamente al diseño textil, ni la tecnología a las telas frías. El mercadeo del sector nos sorprenderá este año con precios bajos y espacios novedosos.
CADA VEZ MÁS CASUAL - El Espectador
Domingo 26 de Enero de 2009
Consumiendo
CADA VEZ MÁS CASUAL
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR
Todo comenzó con la libertad que se dieron nuestros padres vistiendo blazer de paño con pantalón de gabardina sin usar corbata los fines de semana; esto fue seguido de la firme entrada de los jeans en las jóvenes colombianas y de la profundización del mercado de los slacks en diferentes telas, cada vez más informales. Hoy, la corbata ha sido casi abolida del mercado de oficinas (exceptuando el caso de los sectores bancario y jurídico), y la falda es un hecho extraño en las ejecutivas jóvenes. Lo casual llegó para quedarse.
Las razones son simples. La corbata en la mayoría de los casos fue una obligación de uniforme escolar y no aporta total comodidad al vestir, y la falda, que también viene del uniforme del claustro, tiene serios problemas en climas fríos y realmente complica la movilidad de la mujer. Esto ha causado que cada vez más el mercado este reconociendo la importancia de que la comodidad no riñe con la elegancia pero sí tiene distancia con la tradición.
Esta semana se presentará en Colombiatex, el último estudio de RADDAR – Inexmoda, donde se muestra como las vitrinas de los centros comerciales ya destinan más de la mitad de sus frontales a ofrecer productos de línea casual y que la línea formal pierde espacio y se concentra fuertemente en un mundo ejecutivo que se niega a cambiar, mientras vemos como personajes políticos como Sergio Fajardo, ya gobernaron en jeans.
Hace unos años, el armario de un ejecutivo tenía fácilmente cuatro vestidos completos, algunas piezas para combinar (juego que algunos llamaban “bocadillo”) y ropa deportiva, hoy si bien se pueden tener la misma cantidad de vestidos, los ejecutivos jóvenes no tienen casi corbatas y están completamente dispuestos a experimentar diversas combinaciones de textiles y colores, gracias a los grandes avances en calidad de telas y las paletas de colores, pero sobretodo porque son parte de una generación que ha crecido dejando atrás la tradición, ya que la velocidad del cambio social, cultural y tecnológico de los últimos 20 años ha sido tan ágil, que esta población perdió la capacidad de sorprenderse por el cambio y por el contrario asumen el cambio como un avance y lo absorben rápidamente.
Las mujeres no se quedan atrás; si bien el sastre aún es solicitado en los almacenes, las libertades de combinación de texturas y tendencias, han permitido que los formatos de ejecutivo casual, estén inundando lo corredores de las oficinas, mientras los jeans descaderados de sus épocas universitarias son almacenados en el armario.
Esto no es gratis. Los jóvenes ejecutivos de hoy son más casuales por una razón simple: están dispuestos a equivocarse. El mejor ejemplo de esto es que lo formal requiere todo por escrito, para poder escribirlo con cuidado, que se pueda releer y que sirva como prueba física de lo acordado, mientras que en esta generación, la palabra vuelve a tener un espacio importante y el riesgo de afirmar intuiciones y opiniones supera la tradición de lo reflexionado, y esto se debe a que estos jóvenes son mejor preparados, gracias a los adultos formales que les enseñaron a pensar y vivir libremente.
Consumiendo
CADA VEZ MÁS CASUAL
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR
Todo comenzó con la libertad que se dieron nuestros padres vistiendo blazer de paño con pantalón de gabardina sin usar corbata los fines de semana; esto fue seguido de la firme entrada de los jeans en las jóvenes colombianas y de la profundización del mercado de los slacks en diferentes telas, cada vez más informales. Hoy, la corbata ha sido casi abolida del mercado de oficinas (exceptuando el caso de los sectores bancario y jurídico), y la falda es un hecho extraño en las ejecutivas jóvenes. Lo casual llegó para quedarse.
Las razones son simples. La corbata en la mayoría de los casos fue una obligación de uniforme escolar y no aporta total comodidad al vestir, y la falda, que también viene del uniforme del claustro, tiene serios problemas en climas fríos y realmente complica la movilidad de la mujer. Esto ha causado que cada vez más el mercado este reconociendo la importancia de que la comodidad no riñe con la elegancia pero sí tiene distancia con la tradición.
Esta semana se presentará en Colombiatex, el último estudio de RADDAR – Inexmoda, donde se muestra como las vitrinas de los centros comerciales ya destinan más de la mitad de sus frontales a ofrecer productos de línea casual y que la línea formal pierde espacio y se concentra fuertemente en un mundo ejecutivo que se niega a cambiar, mientras vemos como personajes políticos como Sergio Fajardo, ya gobernaron en jeans.
Hace unos años, el armario de un ejecutivo tenía fácilmente cuatro vestidos completos, algunas piezas para combinar (juego que algunos llamaban “bocadillo”) y ropa deportiva, hoy si bien se pueden tener la misma cantidad de vestidos, los ejecutivos jóvenes no tienen casi corbatas y están completamente dispuestos a experimentar diversas combinaciones de textiles y colores, gracias a los grandes avances en calidad de telas y las paletas de colores, pero sobretodo porque son parte de una generación que ha crecido dejando atrás la tradición, ya que la velocidad del cambio social, cultural y tecnológico de los últimos 20 años ha sido tan ágil, que esta población perdió la capacidad de sorprenderse por el cambio y por el contrario asumen el cambio como un avance y lo absorben rápidamente.
Las mujeres no se quedan atrás; si bien el sastre aún es solicitado en los almacenes, las libertades de combinación de texturas y tendencias, han permitido que los formatos de ejecutivo casual, estén inundando lo corredores de las oficinas, mientras los jeans descaderados de sus épocas universitarias son almacenados en el armario.
Esto no es gratis. Los jóvenes ejecutivos de hoy son más casuales por una razón simple: están dispuestos a equivocarse. El mejor ejemplo de esto es que lo formal requiere todo por escrito, para poder escribirlo con cuidado, que se pueda releer y que sirva como prueba física de lo acordado, mientras que en esta generación, la palabra vuelve a tener un espacio importante y el riesgo de afirmar intuiciones y opiniones supera la tradición de lo reflexionado, y esto se debe a que estos jóvenes son mejor preparados, gracias a los adultos formales que les enseñaron a pensar y vivir libremente.
domingo, 27 de julio de 2008
LA MODA ESTÁ DE MODA - La República
LA MODA ESTÁ DE MODA
Camilo Herrera Mora
Especial para La República
Julio de 2008
El primer semestre del presente año, el sector textil dio mucho de qué hablar por la compra de Coltejer por parte de Kaltex y el impacto de la revaluación en el sector; ahora el segundo semestre será mucho más calmado porque la dinámica del comercio de confecciones se va a dinamizar, por su propio ciclo de consumo.
Es prudente hacer un alto en el camino y hacer reflexiones un poco más profundas sobre lo que ha pasado en el sector en los últimos años, para tener la imagen completa del mercado. El sector textil tiene una grandes inversiones en plantas, edificios y tecnología que causaron sobre esta industria un gran peso en sus balances en el momento de la crisis económica de 1.999 y anteriores, al punto que el nivel de endeudamiento promedio era del 54% y pérdidas de cerca del 10%, y esto sumado a la entrada en 2.005 del bloque asiático al comercio mundial de moda, reduciendo los precios medios de los textiles, generó que el sector redujera sus producciones y comenzará un proceso de renovación de plantas y de especialización a ciertos textiles en los que podemos ser competitivos; por esto cuando llega la revaluación, el sector está en una dinámica de cambio que lo hace tener serios problemas en las ventas internas, por la entrada de los textiles asiáticos.
Paralelamente, el sector confecciones ha comenzado a comprender la importancia del mercado externo y ha aprovechado sabiamente la diversificación de mercados que se ha dado en los últimos 5 años, con una gran dinámica en las fronteras; según el DANE entre enero y abril de 2.008 exportamos US$340 millones y solo importamos US$57 millones, causando una balanza comercial positiva que refleja el cambio de este flujo internacional: en 1.991 exportamos a Estados Unidos US$195 millones y en 2.006 ya estábamos exportando US$426 millones. Esto inicio con un proceso de maquila simple, hasta llegar al “full full package”, que incluye diseño, insumos, corte y armado.
Internamente, el colombiano ha mantenido su tendencia de compra, pero esta comienza a cambiar. En 1.999 de cada $1.000 que gastábamos, $76 pesos en confecciones, y tan sólo gastamos $45. Inicialmente se podría pensar que gastamos menos, pero no, gastamos más y esto se debe a que el nivel de precios del sector ha permanecido casi constante, aumentando en 9 años tan sólo 14%. Finalmente el consumidor ha salido ganando, porque la apertura, la revaluación y los precios estables, han causado que la oferta de confecciones y calzado haya aumentado multiplicándose por más de diez, y aumentando la presencia de marcas internacionales.
Este mapa ha causado lo inevitable: la moda se inserto en la globalización. Compramos marcas internacionales en Colombia, compramos textiles asiáticos baratos y exportamos confecciones a casi todo el mundo. Pero esto conlleva, obviamente, que nuestro mercado tenga que continuar con su reposicionamiento estratégico. En 1.991 el estudio Monitor decía que el país podría ser altamente competitivo en ropa interior femenina. Algunos no le dieron importancia a esto y otros, como Leonisa, colmaron el mercado norteamericano y otros posicionaron los vestidos de baño de Onda del Mar como los más reconocidos.
Hoy, el sector moda recupera su vigor pese al efecto revaluación, teniendo una balanza comercial positiva de US$374 millones de dólares en los primeros 4 meses del año; ya en 2.007, de 1.000 cosas que producía la economía, 7 son bienes de confecciones y 16 son de textiles; las rentabilidades de los sectores fueron de 3,26% y 2,55%, respetivamente. Y lo más interesante es la recuperación del nivel de endeudamiento en el sector textil a 44% a finales de 2.007, lo que indica la razón de la menor rentabilidad.
Ya Colombia comprendió que la moda es una industria y que mueve al país, al empleo, a los hogares y a las personas. La moda está de moda, y es el momento de dar el segundo paso: creemos marcas internacionales y mostrémosle al mundo nuestra creatividad, calidad y competitividad que disfrutamos durante todo el día con nuestra ropa.
Camilo Herrera Mora
Especial para La República
Julio de 2008
El primer semestre del presente año, el sector textil dio mucho de qué hablar por la compra de Coltejer por parte de Kaltex y el impacto de la revaluación en el sector; ahora el segundo semestre será mucho más calmado porque la dinámica del comercio de confecciones se va a dinamizar, por su propio ciclo de consumo.
Es prudente hacer un alto en el camino y hacer reflexiones un poco más profundas sobre lo que ha pasado en el sector en los últimos años, para tener la imagen completa del mercado. El sector textil tiene una grandes inversiones en plantas, edificios y tecnología que causaron sobre esta industria un gran peso en sus balances en el momento de la crisis económica de 1.999 y anteriores, al punto que el nivel de endeudamiento promedio era del 54% y pérdidas de cerca del 10%, y esto sumado a la entrada en 2.005 del bloque asiático al comercio mundial de moda, reduciendo los precios medios de los textiles, generó que el sector redujera sus producciones y comenzará un proceso de renovación de plantas y de especialización a ciertos textiles en los que podemos ser competitivos; por esto cuando llega la revaluación, el sector está en una dinámica de cambio que lo hace tener serios problemas en las ventas internas, por la entrada de los textiles asiáticos.
Paralelamente, el sector confecciones ha comenzado a comprender la importancia del mercado externo y ha aprovechado sabiamente la diversificación de mercados que se ha dado en los últimos 5 años, con una gran dinámica en las fronteras; según el DANE entre enero y abril de 2.008 exportamos US$340 millones y solo importamos US$57 millones, causando una balanza comercial positiva que refleja el cambio de este flujo internacional: en 1.991 exportamos a Estados Unidos US$195 millones y en 2.006 ya estábamos exportando US$426 millones. Esto inicio con un proceso de maquila simple, hasta llegar al “full full package”, que incluye diseño, insumos, corte y armado.
Internamente, el colombiano ha mantenido su tendencia de compra, pero esta comienza a cambiar. En 1.999 de cada $1.000 que gastábamos, $76 pesos en confecciones, y tan sólo gastamos $45. Inicialmente se podría pensar que gastamos menos, pero no, gastamos más y esto se debe a que el nivel de precios del sector ha permanecido casi constante, aumentando en 9 años tan sólo 14%. Finalmente el consumidor ha salido ganando, porque la apertura, la revaluación y los precios estables, han causado que la oferta de confecciones y calzado haya aumentado multiplicándose por más de diez, y aumentando la presencia de marcas internacionales.
Este mapa ha causado lo inevitable: la moda se inserto en la globalización. Compramos marcas internacionales en Colombia, compramos textiles asiáticos baratos y exportamos confecciones a casi todo el mundo. Pero esto conlleva, obviamente, que nuestro mercado tenga que continuar con su reposicionamiento estratégico. En 1.991 el estudio Monitor decía que el país podría ser altamente competitivo en ropa interior femenina. Algunos no le dieron importancia a esto y otros, como Leonisa, colmaron el mercado norteamericano y otros posicionaron los vestidos de baño de Onda del Mar como los más reconocidos.
Hoy, el sector moda recupera su vigor pese al efecto revaluación, teniendo una balanza comercial positiva de US$374 millones de dólares en los primeros 4 meses del año; ya en 2.007, de 1.000 cosas que producía la economía, 7 son bienes de confecciones y 16 son de textiles; las rentabilidades de los sectores fueron de 3,26% y 2,55%, respetivamente. Y lo más interesante es la recuperación del nivel de endeudamiento en el sector textil a 44% a finales de 2.007, lo que indica la razón de la menor rentabilidad.
Ya Colombia comprendió que la moda es una industria y que mueve al país, al empleo, a los hogares y a las personas. La moda está de moda, y es el momento de dar el segundo paso: creemos marcas internacionales y mostrémosle al mundo nuestra creatividad, calidad y competitividad que disfrutamos durante todo el día con nuestra ropa.
¿QUE HACER CON LA MODA? - Dinero.com
¿QUE HACER CON LA MODA?
Por Camilo Herrera Mora
Especial para dinero.com
Colombiador.blogspot.com
Julio de 2008
Sin duda la moda en Colombia es un negocio evidente y exitoso, pero parece haber llegado frente a dos grandes obstáculos. El primero es la entrada de marcas mundialmente reconocidas al país y el segundo se refiere a que nuestras marcas no se conocen internacionalmente. Evidentemente en ambos casos el problema es de posicionamiento de marca, de pricing y de canales de distribución.
Históricamente en el país las confecciones y el calzado han surgido como formas “pan coger”, para un consumo mínimo. Inicialmente las mamás tejían la ropa de los bebes y confeccionaban la ropa de los niños, para después voltear las solapas de los trajes de sus esposos. Hoy, sin duda esto se ha tecnificado y compramos la mayoría de estas piezas, pero aun remontamos calzado y heredamos ropa a los hermanos menores.
Esta concepción nos ha llevado a valorar muy poco las marcas locales, y peor aún a no conocerlas, simplemente porque estas marcas no son aspiracionales y ellas mismas no se han dedicado a posicionarse en el mercado. Mientras tanto Europa y Estados Unidos han masificado sus marcas como mitos de comercio, bien sea por ser inalcanzables o por ser las preferidas por deportistas y artistas de moda; el mundo conoce estas marcas, y las nuestras no.
Esto nos lleva a un gran choque en el mercado, que puede ser una gran oportunidad. El mercado nacional se comienza a llenar de ofertas internacionales de marcas, bien sea por comercialización directa o por la entrada de las grades cadenas de “pronta moda” como Falabella y Zara. ¿Pero seguiremos comprando ropa colombiana?, eso depende de que hagamos.
Colombia tiene muy pocas marcas reconocidas por nosotros mismos, fácilmente usted se dará cuenta que listar 10 marca colombianas no es fácil. Por esto debemos crear marcas y presentar colecciones con una frecuencia de rotación más alta, y esto solo es efectivo si se consolida una gran cadena nacional de marcas.
Uno de los grandes problemas que ha tenido la industria de las confecciones nacionales, es que al ser tan de baja escala, no logran cubrir el territorio con puntos comerciales que les permitan crecer en el mercado y afianzar su marca; el tema no es de calidad, es de escala.
Por esto, al consolidar un fenómeno de marcas sombrilla sobre las ya reconocidas y algunas nuevas, bien se puede aprovechar las dos grandes variables comparativas que tenemos: confeccionistas y diseñadores. Es el momento que Arturo Calle, Hernando Trujillo y Carlos Nieto, contraten a los diseñadores femeninos, tan conocidos en el modelaje y en los reinados, Hernán Zajar, Lina Cantillo, Francesca Miranda. Si mañana al mercado sale una colección femenina de Arturo Calle by Lina Cantillo, el mercado se mueve rápido y premia la marca con diseño e identidad.
No solo en hombres funcionaría esto, suponga líneas Leonisa por Silvia Tcherassi, o ARMI by Mabel Palacio. Esto funciona y permite contrarestar el problema de reconocimiento de marca, canales de comercialización y masificación, lo cual es lo necesario para que el negocio sea rentable y sostenible.
Adicionalmente debemos comenzar a pensar en la creación de un gran cadena de marcas, que permita la entrada de marcas nacionales como Arturo Calle, GEF, Pronto, Leonisa y Off Corse pequeños municipios y zonas de ingresos medios bajos y bajos en algunas ciudades, donde el crecimiento de los centros comerciales no ha llegado; esquema que sin duda logra solventar el fenómeno de oportunidad de compra y causa economías de escala.
La “pronta moda” y el “full full package” nos cambio el mercado y Asia lo abarato, por eso debemos jugar con las mismas cartas. Nuestras marcas fuertes deben ser maás fuertes y apadrinar otros procesos de marca (por ejemplo, Carolina Herrera es dueña de menos de la mitad de su marca, ella es una industria). Debemos salirnos del concepto de diseñador-confeccionista-vendedor, ya que esto causa ineficacia y una casi total imposibilidad de crecer en el tiempo, otro ejemplo claro de esto es Yves Saint-Lauren, quien después de haber fallecido sigue diseñando.
Es el momento que los diseñadores comprendan que ellos son creativos no empresarios, y que requieren un empresario que los represente y administre, como se hace con todos los otros artistas del mundo, porque es verdad, los diseñadores son artistas.
Esta semana es Colombia Moda, y presenciaremos una explosión de creatividad y sensibilidad impresionante, pero debemos conectar este proceso con la industria, con la masificación, con la segmentación por precios y distribución, con las tendencias mundiales y no podemos olvidar, que nuestras industrias culturales como el cine y la televisión tienen un papel mucho más grande que la de una sección de entretenimiento. Nuestras pantallas deben mostrar la “humanización” de la moda colombiana, para llevarla a los hogares colombianos y del mundo. Y esto solo se logra con ideas, con acuerdos y con estrategias, no con territorios propios y secretos a voces.
Por Camilo Herrera Mora
Especial para dinero.com
Colombiador.blogspot.com
Julio de 2008
Sin duda la moda en Colombia es un negocio evidente y exitoso, pero parece haber llegado frente a dos grandes obstáculos. El primero es la entrada de marcas mundialmente reconocidas al país y el segundo se refiere a que nuestras marcas no se conocen internacionalmente. Evidentemente en ambos casos el problema es de posicionamiento de marca, de pricing y de canales de distribución.
Históricamente en el país las confecciones y el calzado han surgido como formas “pan coger”, para un consumo mínimo. Inicialmente las mamás tejían la ropa de los bebes y confeccionaban la ropa de los niños, para después voltear las solapas de los trajes de sus esposos. Hoy, sin duda esto se ha tecnificado y compramos la mayoría de estas piezas, pero aun remontamos calzado y heredamos ropa a los hermanos menores.
Esta concepción nos ha llevado a valorar muy poco las marcas locales, y peor aún a no conocerlas, simplemente porque estas marcas no son aspiracionales y ellas mismas no se han dedicado a posicionarse en el mercado. Mientras tanto Europa y Estados Unidos han masificado sus marcas como mitos de comercio, bien sea por ser inalcanzables o por ser las preferidas por deportistas y artistas de moda; el mundo conoce estas marcas, y las nuestras no.
Esto nos lleva a un gran choque en el mercado, que puede ser una gran oportunidad. El mercado nacional se comienza a llenar de ofertas internacionales de marcas, bien sea por comercialización directa o por la entrada de las grades cadenas de “pronta moda” como Falabella y Zara. ¿Pero seguiremos comprando ropa colombiana?, eso depende de que hagamos.
Colombia tiene muy pocas marcas reconocidas por nosotros mismos, fácilmente usted se dará cuenta que listar 10 marca colombianas no es fácil. Por esto debemos crear marcas y presentar colecciones con una frecuencia de rotación más alta, y esto solo es efectivo si se consolida una gran cadena nacional de marcas.
Uno de los grandes problemas que ha tenido la industria de las confecciones nacionales, es que al ser tan de baja escala, no logran cubrir el territorio con puntos comerciales que les permitan crecer en el mercado y afianzar su marca; el tema no es de calidad, es de escala.
Por esto, al consolidar un fenómeno de marcas sombrilla sobre las ya reconocidas y algunas nuevas, bien se puede aprovechar las dos grandes variables comparativas que tenemos: confeccionistas y diseñadores. Es el momento que Arturo Calle, Hernando Trujillo y Carlos Nieto, contraten a los diseñadores femeninos, tan conocidos en el modelaje y en los reinados, Hernán Zajar, Lina Cantillo, Francesca Miranda. Si mañana al mercado sale una colección femenina de Arturo Calle by Lina Cantillo, el mercado se mueve rápido y premia la marca con diseño e identidad.
No solo en hombres funcionaría esto, suponga líneas Leonisa por Silvia Tcherassi, o ARMI by Mabel Palacio. Esto funciona y permite contrarestar el problema de reconocimiento de marca, canales de comercialización y masificación, lo cual es lo necesario para que el negocio sea rentable y sostenible.
Adicionalmente debemos comenzar a pensar en la creación de un gran cadena de marcas, que permita la entrada de marcas nacionales como Arturo Calle, GEF, Pronto, Leonisa y Off Corse pequeños municipios y zonas de ingresos medios bajos y bajos en algunas ciudades, donde el crecimiento de los centros comerciales no ha llegado; esquema que sin duda logra solventar el fenómeno de oportunidad de compra y causa economías de escala.
La “pronta moda” y el “full full package” nos cambio el mercado y Asia lo abarato, por eso debemos jugar con las mismas cartas. Nuestras marcas fuertes deben ser maás fuertes y apadrinar otros procesos de marca (por ejemplo, Carolina Herrera es dueña de menos de la mitad de su marca, ella es una industria). Debemos salirnos del concepto de diseñador-confeccionista-vendedor, ya que esto causa ineficacia y una casi total imposibilidad de crecer en el tiempo, otro ejemplo claro de esto es Yves Saint-Lauren, quien después de haber fallecido sigue diseñando.
Es el momento que los diseñadores comprendan que ellos son creativos no empresarios, y que requieren un empresario que los represente y administre, como se hace con todos los otros artistas del mundo, porque es verdad, los diseñadores son artistas.
Esta semana es Colombia Moda, y presenciaremos una explosión de creatividad y sensibilidad impresionante, pero debemos conectar este proceso con la industria, con la masificación, con la segmentación por precios y distribución, con las tendencias mundiales y no podemos olvidar, que nuestras industrias culturales como el cine y la televisión tienen un papel mucho más grande que la de una sección de entretenimiento. Nuestras pantallas deben mostrar la “humanización” de la moda colombiana, para llevarla a los hogares colombianos y del mundo. Y esto solo se logra con ideas, con acuerdos y con estrategias, no con territorios propios y secretos a voces.
¡COMPREMOS ROPA! - El Espectador
Domingo 27 de Julio de 2008
CONSUMIENDO
¡COMPREMOS ROPA!
Por Camilo Herrera Mora
Colombiador.blogspot.com
Entramos al segundo semestre, los fuertes cambios en el consumo se aligeran porque que los grandes cambios de precios ya pasaron, y ya sabemos que nos queda y a qué precio compramos lo que necesario. Uno de los cambios más grande que viene es la compra de moda. No me refiero a lo que esté de moda, me refiero a ropa y calzado.
A veces creemos que la moda es un producto, pero si lo pensamos con un poco más de detenimiento, es un servicio. Sin duda, compramos sacos, pantalones y zapatos, pero los comparamos para usarlos no para consumirlos. En adición, a que la tendencia y la marca en si mismos también nos brindan un servicio de identidad.
Fuente: Raddar-Inexmoda
Curiosamente los hombres tenemos un mayor peso en el mercado, pese a las creencias sobre las compras de moda de las mujeres. Esto tiene una explicación muy simple: la ropa de hombre es más cara y compramos menos, las mujeres compran más a menos precio. Esto indica que ellas entienden mejor este mercado y que nosotros somos demasiado tradicionales para hacer cambios más frecuentes en nuestro armario.
Esto esta siendo comprendido y utilizado por las grandes cadenas de moda, que están lanzando colecciones cada mes, con el fin de capturar el mercado que esta dispuesto a cambiar continuamente, como la mayoría de las mujeres y la población joven; por el contrario nosotros los hombres ya no tan jóvenes, por mucho nos hemos quitado la corbata y comenzamos a usar ropa de colores para la práctica de deportes.
Por esto debemos cambiar, debemos comprender que la ropa no es un gasto, es un servicio que tiene un solo pago (a menos que compremos con tarjeta d crédito, lo cual sería muy racional), y ese servicio tiene un retorno mayor que el de abrigarnos: nos actualiza, nos visualiza y nos complementa, o, ¿no se ha dado cuenta que cuando usted estrena ropa, las mujeres si se dan cuenta?
CONSUMIENDO
¡COMPREMOS ROPA!
Por Camilo Herrera Mora
Colombiador.blogspot.com
Entramos al segundo semestre, los fuertes cambios en el consumo se aligeran porque que los grandes cambios de precios ya pasaron, y ya sabemos que nos queda y a qué precio compramos lo que necesario. Uno de los cambios más grande que viene es la compra de moda. No me refiero a lo que esté de moda, me refiero a ropa y calzado.
A veces creemos que la moda es un producto, pero si lo pensamos con un poco más de detenimiento, es un servicio. Sin duda, compramos sacos, pantalones y zapatos, pero los comparamos para usarlos no para consumirlos. En adición, a que la tendencia y la marca en si mismos también nos brindan un servicio de identidad.
Fuente: Raddar-Inexmoda
Curiosamente los hombres tenemos un mayor peso en el mercado, pese a las creencias sobre las compras de moda de las mujeres. Esto tiene una explicación muy simple: la ropa de hombre es más cara y compramos menos, las mujeres compran más a menos precio. Esto indica que ellas entienden mejor este mercado y que nosotros somos demasiado tradicionales para hacer cambios más frecuentes en nuestro armario.
Esto esta siendo comprendido y utilizado por las grandes cadenas de moda, que están lanzando colecciones cada mes, con el fin de capturar el mercado que esta dispuesto a cambiar continuamente, como la mayoría de las mujeres y la población joven; por el contrario nosotros los hombres ya no tan jóvenes, por mucho nos hemos quitado la corbata y comenzamos a usar ropa de colores para la práctica de deportes.
Por esto debemos cambiar, debemos comprender que la ropa no es un gasto, es un servicio que tiene un solo pago (a menos que compremos con tarjeta d crédito, lo cual sería muy racional), y ese servicio tiene un retorno mayor que el de abrigarnos: nos actualiza, nos visualiza y nos complementa, o, ¿no se ha dado cuenta que cuando usted estrena ropa, las mujeres si se dan cuenta?
MODA SERIA- El Nuevo Siglo
Sábado 26 de julio de 2008
Asimetrías
MODA SERIA
Por Camilo Herrera Mora
Sin querer hemos sido ligeros al tratar el tema de la moda, pero este sector es uno de los que puede ser fundamental en el futuro colombiano, ya que convoca a la nuestra historia agraria, creatividad colombiana, la belleza de nuestras mujeres y nuestra capacidad industrial. Ya el tema no es un espacio de entretenimiento en los noticieros y por el contrario ya aporta el 2,3% del PIB según el estudio RADDAR-INEXMODA.
Por esto es momento que el estado – no el gobierno – considere al sector más allá del debate de los aranceles. Hoy Colombia debe comprender que el sector textil-confecciones es un fuerte generador de empleo, de divisas y de buena imagen internacional; mientras algunas naciones de Asia son condenadas internacionalmente por un grave manejo laboral en este sector, nuestras industrias de la moda se convierten en una inversión extranjera, lo que por sí solo indica la importancia del sector.
La moda es una industria del contenido, y es en el contenido donde Colombia tiene ventajas comparativas y competitivas por encima del tipo de cambio. Por esto requiere decisiones estratégicas como zonas francas, definición clara de clústers, apertura a mercados no tradicionales, apoyo al modelo “full full package”, y sin duda, estabilidad normativa, sobretodo tributaria.
El sector lleva cerca de 5 años en un fenómeno de cambio y repotenciación para cumplir con las dinámicas mundiales, y los cambios macroeconómicos lo afectan mucho, por esto cabe pensar que este sector (con muchos otros) sea considerado como una inversión de largo plazo y se hagan acuerdos legales de estabilidad entre el estado colombiano y el sector, con el fin de fomentar la siembra de fibras, la producción textil focalizada en el mercado, el aumento de la capacidad de producción de colecciones con mayores frecuencias, ya que esto convoca nuestra identidad y nuestras capacidades. No debemos olvidar que un diseño es como un buen libro: se compra y se copia, y finalmente solo se copia a lo mejor.
Colombianada: comienza Colombiamoda el próximo martes, y el país se asombrará de las nuevas colecciones (sobretodo las de ropa interior), y los noticieros darán mucho espacio a este tema, y muy pocos harán énfasis en lo importante, la ropa…
Colombiador.blogspot.com
Asimetrías
MODA SERIA
Por Camilo Herrera Mora
Sin querer hemos sido ligeros al tratar el tema de la moda, pero este sector es uno de los que puede ser fundamental en el futuro colombiano, ya que convoca a la nuestra historia agraria, creatividad colombiana, la belleza de nuestras mujeres y nuestra capacidad industrial. Ya el tema no es un espacio de entretenimiento en los noticieros y por el contrario ya aporta el 2,3% del PIB según el estudio RADDAR-INEXMODA.
Por esto es momento que el estado – no el gobierno – considere al sector más allá del debate de los aranceles. Hoy Colombia debe comprender que el sector textil-confecciones es un fuerte generador de empleo, de divisas y de buena imagen internacional; mientras algunas naciones de Asia son condenadas internacionalmente por un grave manejo laboral en este sector, nuestras industrias de la moda se convierten en una inversión extranjera, lo que por sí solo indica la importancia del sector.
La moda es una industria del contenido, y es en el contenido donde Colombia tiene ventajas comparativas y competitivas por encima del tipo de cambio. Por esto requiere decisiones estratégicas como zonas francas, definición clara de clústers, apertura a mercados no tradicionales, apoyo al modelo “full full package”, y sin duda, estabilidad normativa, sobretodo tributaria.
El sector lleva cerca de 5 años en un fenómeno de cambio y repotenciación para cumplir con las dinámicas mundiales, y los cambios macroeconómicos lo afectan mucho, por esto cabe pensar que este sector (con muchos otros) sea considerado como una inversión de largo plazo y se hagan acuerdos legales de estabilidad entre el estado colombiano y el sector, con el fin de fomentar la siembra de fibras, la producción textil focalizada en el mercado, el aumento de la capacidad de producción de colecciones con mayores frecuencias, ya que esto convoca nuestra identidad y nuestras capacidades. No debemos olvidar que un diseño es como un buen libro: se compra y se copia, y finalmente solo se copia a lo mejor.
Colombianada: comienza Colombiamoda el próximo martes, y el país se asombrará de las nuevas colecciones (sobretodo las de ropa interior), y los noticieros darán mucho espacio a este tema, y muy pocos harán énfasis en lo importante, la ropa…
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